Amazonia pintada por las aves.

Paulo Pulgarín.

Podríamos pensar la región amazónica como un continuo homogéneo de selva verde que cubre un área inmensa en el corazón de la Suramérica continental. Sin embargo, es esta una jungla diversa en ambientes, tipos de ríos, bosques, comunidades humanas, mamíferos, insectos, anfibios, reptiles, hongos y aves. Es un lugar colorido y complejo. Las aves constituyen una colectividad de particular importancia para las comunidades tradicionales amazónicas: deducen de ellas, al menos en parte, sus atuendos, los colores y sus símbolos, la decoración corporal y su conexión con el mundo espiritual. Los diversos grupos de aves amazónicas disponen en el panorama multiplicidad de colores. Las guacamayas, loros, momótidos, trogones, tucanes y aracaris, entre otros, proveen plumas carmesí intenso, rojo, anaranjado, amarillo, verde y azul de tonalidades variadas. Los colibríes ofrecen colores iridiscentes, cambiantes en tonos e intensidades, algo único entre los animales de la Amazonia.

Con plumas de tal variedad de gamas se adornan y elaboran brazaletes, collares, coronas, pendientes e instrumentos. Las palomas del suelo, paujiles, tinamúes, perdices, garzas, águilas y halcones ofrecen plumas de matiz negro, blanco, gris, marrón y violeta, que se utilizan para hacer vestimentas y atuendos; también para la decoración general de las viviendas en numerosas comunidades nativas. Las aves no solo colorean los bosques y los cielos de la Amazonia, sus plumas acompañan y matizan las actividades humanas en esta selva, y están disponibles para la fabricación del vestuario y los decorados; en ese sentido, siempre han estado próximas de la pintura corporal y de los pigmentos vegetales. Las variaciones formales y cromáticas de las plumas permiten combinaciones maravillosas e insospechadas, tal y como nos lo recuerda las páginas de este libro. Las aves también son responsables de colorear la Amazonia.