Plantas y pueblos en la Amazonia.

Rodrigo Bernal

Si la selva amazónica nos parece sorprendente por su enorme diversidad de plantas, más sorprendente aún resulta la infinidad de usos que de ellas hacen los pueblos indígenas. Vivienda, alimentación, medicina, implementos de cocina, armas de cacería, aparejos de pesca, instrumentos musicales, objetos ceremoniales, juguetes y muchas cosas más se obtienen del bosque: en el hogar indígena tradicional la vida gira alrededor las plantas. Hay usos muy obvios, como los tallos de una palmera para construir una vivienda o un jugoso fruto que se consume como alimento. Pero hay otros usos, numerosos y sofisticados, cuyo descubrimiento resulta asombroso y revela la relación profunda de los indígenas con su selva, una prospección milenaria de las especies y una transmisión de conocimiento a través de generaciones. Complejas mezclas para obtener potentes venenos de cacería, largos procesos que resultan en alcaloides mágicos o llamativos colores extraídos del verde de una hoja son solo algunos ejemplos del extenso conocimiento botánico indígena.

Pero esa estrecha relación con las plantas se pierde cuando los pueblos indígenas adoptan el modo de vida occidental. Empiezan entonces a emplear sustitutos industriales para productos que tradicionalmente obtenían del inmenso hipermercado de la selva: las cuerdas plásticas reemplazan a las fibras de palma para fabricar implementos tradicionales, atronadoras armas de fuego desplazan a las silenciosas cerbatanas de dardos envenenados y los colorantes químicos echan al olvido a los pigmentos naturales. El trabajo que se presenta en este libro contribuirá a que el conocimiento tradicional indígena sobreviva al avance arrollador de la erosión cultural.