Pigmentos

Achiote

Bixa orellana

Palo Brasil

Simira cordifolia

Cudi

Arrabidaea chica

Chokanary

Picramnia sellowii

Huitillo

Renealmia alpinia

Bure

Calathea loeseneri

Amacizo

Erythrina fusca

Chontaduro

Bactris gasipaes

Cúrcuma

Curcuma longa

Llorón

Miconia prasina

Huito

Genipa americana

Extracción y teñido

Pigmentos orgánicos extraídos de plantas amazónicas. Leticia, Colombia, 2007 – 2012.

La extracción del color en las once especies sobre las que se realizó experimentación plantea procesos similares: es necesario macerar o rallar aquella parte de la planta que produce el color —hoja, semilla, corteza, fruto, cáscara del fruto o rizoma; depende de cada caso—; y posteriormente agregar agua. Luego, según la planta, pueden ser necesarios diversos procesos, como pasar por el calor del fuego o utilizar otros elementos naturales para la fijación o transformación del color; entre ellos:

Agua: disuelve el color.

Fuego: extrae el color por ebullición.

Limón: catalizador natural que aclara los colores.

Barro blanco: difusor del color, se utiliza para crear tonos pasteles.

Piedra alumbre: mordiente, fijador del color.

Extracción del color y procesos de teñido. Leticia, Colombia, 2007 - 2013.

El rito del color

Alberto Sierra
El color para los indígenas está asociado a los ritos.
En este proyecto el rito se ordena y se registra. La
ceremonia se elabora y se piensa para que, junto a las
imágenes y los sonidos, construya una obra de arte
que ponga en evidencia la importancia del proceso y
del trabajo colectivo.

Este ejercicio descubre paletas de color que no
existían, dentro de ellas la simple denominación del
color —rojo o verde— no es posible. Los colores, sus
variaciones y diversos matices, aparecen gracias
al proceso y a la experimentación, al ensayo y al
error, al vertido caprichoso y al secado lento, a
la musicalización y al viaje. Es así como el color
constituye un producto cercano a la ciencia y, al
mismo tiempo, una labor de arte.
La obra presente en este libro replantea la literación de lo natural
sobre la superficie y el papel del azar en el proceso creativo. La
pintura, y propiamente el color, invade el espacio; pero sin el
sonido de la selva, las plantas, los herbarios, los documentos,
los monotipos, los archivos y la imagen en movimiento perdería
su encanto, porque la potencia de este trabajo, y es de reiterarlo,
reside en asumir como un ritual el proceso de creación del color.

Aquí el asombro lo produce el trabajo colectivo; más que la obra
entendida como tal, estamos ante una obra archivo o laboratorio
que va con igual interés de lo abstracto a lo expresionista, de lo
antropológico a lo botánico. Cada color es un descubrimiento, una
oportunidad de conocer el lugar geográfico. Esta obra sincroniza el
arte con el trabajo comunitario y el conocimiento botánico, plantea
de este modo una ecología artística. El color de la selva queda
pues recontextualizado y resignificado.
El color para los indígenas está asociado a los ritos. En este proyecto el rito se ordena y se registra. La ceremonia se elabora y se piensa para que, junto a las imágenes y los sonidos, construya una obra de arte que ponga en evidencia la importancia del proceso y del trabajo colectivo.

Este ejercicio descubre paletas de color que no existían, dentro de ellas la simple denominación del color —rojo o verde— no es posible. Los colores, sus variaciones y diversos matices, aparecen gracias al proceso y a la experimentación, al ensayo y al error, al vertido caprichoso y al secado lento, a la musicalización y al viaje. Es así como el color constituye un producto cercano a la ciencia y, al mismo tiempo, una labor de arte.

La obra presente en este libro replantea la literación de lo natural sobre la superficie y el papel del azar en el proceso creativo. La pintura, y propiamente el color, invade el espacio; pero sin el sonido de la selva, las plantas, los herbarios, los documentos, los monotipos, los archivos y la imagen en movimiento perdería su encanto, porque la potencia de este trabajo, y es de reiterarlo, reside en asumir como un ritual el proceso de creación del color.

Aquí el asombro lo produce el trabajo colectivo; más que la obra entendida como tal, estamos ante una obra archivo o laboratorio que va con igual interés de lo abstracto a lo expresionista, de lo antropológico a lo botánico. Cada color es un descubrimiento, una oportunidad de conocer el lugar geográfico. Esta obra sincroniza el arte con el trabajo comunitario y el conocimiento botánico, plantea de este modo una ecología artística. El color de la selva queda pues recontextualizado y resignificado.

Herbarios

Grabados

Papel

Pigmentos sobre papel. Leticia, Colombia, 2007 - 2013.

Papeles pintados con pigmentos naturales en proceso de secado. Leticia, Colombia, 2007 – 2012.

Fique

Proceso de teñido del fique. Leticia, Colombia, 2007 - 2013.

Fique teñido con pigmentos orgánicos en proceso de secado. Leticia, Colombia, 2007 – 2012.

Agradecimientos

Un reconocimiento muy especial a Kasia y Tomasa; a Verónica, Kathy, Jaime, Daniel, Arturo, Mónica, Celcida y al resto de esta familia Huitoto en el kilómetro 11 de Leticia.

A los colegas, consejeros y amigos, que ofrecieron orientación y aportaron sus saberes:
Jairo Upegui (viajes, herbario, ideas y compañía)
Eduardo Arango (viajes e ideas)
Jorge Montoya (viajes, fotografía y jardinería)
Viviana Palacio (ideas y reflexiones)
Esteban Uribe (video)
Nicolás Wills (música y sonido del video)
Carlos Tobón (fotografía)
Ángela María Restrepo (monotipos, ideas, compañía)
Alberto Sierra (consejero y compañía)
Julián Posada (consejero y compañía)
Álvaro Cogollo (asesoría botánica)
Juan Álvaro Echeverri (información en Leticia)
Johana Bojanini (ilustraciones)
Elvis Peña, en Leticia, Amazonas (compañía en el Amazonas)
Marta Lopera (tejedora)
José Reyes, en Leticia, Amazonas (guía y conductor)
Juan Luis Mejía
Héctor Abad Faciolince
José Ignacio Roca

A mi equipo de trabajo en el estudio:
Daniel Montoya
Margarita Rada
Elisa Echavarría
Lina Rada